Empatía y las altas tasas… de pobreza

Las denominadas “neuronas espejo” me interesan sobremanera por el hecho de que nuestros cerebros estén diseñados para imitar lo que hacen los demás. El papel que juegan dichas células es el de imitar lo que nuestro cerebro observa, lo que pasa es que el impulso suele ser tan sutil que no se traduce en acción inmediata. Hoy vi un experimento en el cual, al multiplicar la potencia eléctrica de las células en cuestión en un hombre, se logran movimientos involuntarios en el cuerpo de este después de presentarle un vídeo de lo que hace alguien más.

La razón por la cual me interesa es porque encontramos en dicha acción la anhelada explicación para la empatía. Un lenguaje prehistórico por medio del cual logramos comprender lo que el otro tiene por decirnos, por adelantarnos o por explicarnos. Aún más, dada la búsqueda de imitación de la otredad damos un tremendo paso hacia el lenguaje, que encontramos en todas las culturas y por medio del cual podemos expresar nuestros sentimientos, nuestras experiencias y nuestras ideas.

Todo lo anterior conlleva al acceso a la biblioteca mundial de conocimiento y de experiencias acumuladas por miles de generaciones. Nuestro instinto de empatía y las ganancias del lenguaje nos permiten ir al cielo, al espacio y tocar las estrellas.

Allá arriba, en las estrellas, están también las tasas bancarias de nuestro país. Hace algunos días se publicó un estudio mexicano que presenta las divergencias que existen en dichas tasas por parte de los bancos en los diferentes países en los que se basan. Como buena respuesta, las cámaras de la nación se preparan para presentar propuestas de ley que controlen el monopolio que actualmente poseen los bancos en México.

1 comments:

Juanjo said...

Muy interesante man. Es curioso que exista algo en nuestra fisiologia humana que nos haga actuar de esa forma.
Es buena la noticia y nos deja sazon para investigar un poco mas.