Detente de lo que tienes que hacer

¡Dios! ¡Oh dios! ¿Dónde fue que quedó la buena gente?
Ayer por la noche salí con una güera despampanante a por una cerveza en un buen bar rockero de la Colonia. Después de algunos tragos a una deliciosa bebida de malta combinada con buen fruto añejo de la vid blanca, y algo de vodka para entrar en calor, la plática se tornó bastante liberadora. La nueva filosofía es la que nos acompaña en la vida diaria ahora pues, cuando todos decían que no, yo digo… ¿y por qué no?

El mundo está convertido en una gran jerigonza; dice Galeano que si Alicia -la del país de las maravillas- viniera hoy a nuestro planeta, no tendría más que asomarse por la ventana para encontrar la derecha en el lugar de la izquierda y viceversa, los polos muertos de calor y los trópicos envueltos en masas de aire frío. Aunado a esto, no entiendo a dónde fue que partió la buena gente de este planeta. Enciendo la tele y busco inquietamente; en los centros comerciales no están, en las universidades solo encontramos patanes, perras desquiciadas por poder y ambiciosos por conquistar el mundo sin entender en realidad cuáles son sus habilidades y cuáles sus defectos. Para mí es sencillo: el amor es la respuesta a las grandes preguntas filosóficas.

Por la mañana lloré tres horas seguidas. Soy incrédulo de lo que sucede en el norte de Uganda desde hace más de 20 años. Observé pacienzudo, comedido y claro resignado, a niñas ser violadas y después sufriendo para alimentar a sus pequeñas criaturas, a niños ser mutilados o balaceados. Un joven de apenas 18 años que perdió la vista por culpa de una bala en dicha zona de la cara. Uno otro de 16 a quien se le cortó la pierna y todo por una razón: ejercer presión a un gobierno, dar un golpe de estado y pretender un ejemplo a los demás niños para infundir el miedo.

Ayer aprendí que ser paranoico está muy lejos de tener miedo. El calificativo se refiere a cuando no hay razones por las cuales temer y aún así, se teme. Sin embargo, en el caso de los niños del norte de Uganda, tienen miedo pues sus memorias recientes, así como las de las generaciones cercanas a ellos, les enseñan que lo deben tener, es así inducido. Yo tengo vergüenza. Cierro los ojos y utopizo mundos. Me pregunto: ¿estamos usando lo que hemos aprendido? ¿Cuándo comenzará? ¿Está implícito en nuestra sangre? Es una verdadera vergüenza… ojala que podamos ver lo que hay por ver, algún día… algún día…

1 comments:

Maria Jose said...

oohh dios.
todos dicen no... jajaja galeano boy...
aaaaaaaaahhh noo! jajaja escribí eso en otro tab antes de leer tu siguiente línea.. jajajaja ohh well.. igual es de otro book el de dicen no y el de patas but bueno you get it.

btw.. sabes que losúnicos dos libros que traje fueron patas arriba y el de mujeres?

el amor es la respuesta a las grandes preguntas filosóficas?? ooohhh dioooos... necesito un debate right now...

AAAAAAAAAHHHH.... SOO MUCH SO
em jay